{"id":1823,"date":"2014-11-24T08:00:37","date_gmt":"2014-11-24T07:00:37","guid":{"rendered":"\/enzuazua\/?p=1823"},"modified":"2022-03-21T07:29:37","modified_gmt":"2022-03-21T06:29:37","slug":"competitividad-o-creatividad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/competitividad-o-creatividad\/","title":{"rendered":"\u00bfCompetitividad o Creatividad?"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">\u201cCompetitividad\u201d es una palabra que hasta hace unos a\u00f1os no figuraba en nuestro vocabulario cotidiano. Pero a base de verla reproducida en art\u00edculos y escucharla pronunciada de manera reiterativa en noticias, discursos y tertulias, ha quedado irreversiblemente incluida en nuestro l\u00e9xico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No nos queda muy claro c\u00f3mo se mide, c\u00f3mo se determina o var\u00eda. Pero todos sabemos que es importante que no baje, que es mejor que aumente, y que tiene mucho que ver con nuestro bienestar y con nuestro futuro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Antes no era as\u00ed. Cada uno hac\u00eda lo que sab\u00eda hacer, de la mejor manera posible y, tambi\u00e9n, c\u00f3mo no, con sus defectillos y trampas, escaque\u00e1ndose de vez en cuando. Pero no \u00e9ramos conscientes de que esa aportaci\u00f3n individual acabar\u00eda sumando o restando en un \u00edndice colectivo, el de la competitividad, que ahora, supuestamente, nos radiograf\u00eda, y que parece que llevamos todos estampado inevitablemente en la camiseta o en el pasaporte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora sabemos que, m\u00e1s all\u00e1 del desempe\u00f1o individual de cada uno de nosotros, las interacciones sociales, la eficacia estructural, la planificaci\u00f3n, la gobernanza, el rigor y la fluidez en la gesti\u00f3n, dan como resultado un \u00edndice de competitividad que, como pa\u00eds, nos ordena en un ranking internacional.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay quien niega la mayor y rechaza la conveniencia de entrar en ese tipo de consideraciones cuando de su tierra se trata. \u00a1Y no es para menos! Hay rincones, entornos, que nos resultan tan hermosos, tan reconfortantes, tan subjetivamente c\u00e1lidos y acogedores, que no los cambiar\u00edamos por nada, por mucho que los \u00edndices se empe\u00f1en. En el fondo es muy f\u00e1cil asignar a lo que amamos el \u00edndice m\u00e1ximo, el infinito, sin m\u00e1s, sin necesidad de justificarlo ante nadie. El antiguo proverbio reza que \u201csobre gustos no hay nada escrito\u201d y as\u00ed es.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero la tierra sigue dando vueltas, la gente va y viene, visitamos otros lares, los for\u00e1neos llegan a nuestras tierras y las comparaciones resultan, aunque odiosas, inevitables. Es entonces cuando se empieza a tener en consideraci\u00f3n el precio de la vivienda, los \u00edndices de paro, los salarios, la esperanza de vida, la calidad de la ense\u00f1anza y sanidad p\u00fablicas, la igualdad de g\u00e9nero, la libertad religiosa, el estatus de las minor\u00edas, los impuestos, los niveles de seguridad ciudadana, de contaminaci\u00f3n, la capacidad innovadora, el transporte, etc. Todos esos n\u00fameros se amontonan como ingredientes de un complej\u00edsimo plato de cocina, al que le falta la receta. Se impone entonces la necesidad de una combinaci\u00f3n racional de todos ellos, de una f\u00f3rmula necesariamente matem\u00e1tica, que d\u00e9 con la respuesta en un \u00fanico n\u00famero: el m\u00e1gico \u00edndice de competitividad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Basta pensar un momento en c\u00f3mo echar la cuenta del dichoso \u00edndice para constatar que la tarea es endiablada. \u00bfC\u00f3mo cuantificar cada uno de esos indicadores que habr\u00e1n de combinarse posteriormente en la f\u00f3rmula que dar\u00e1 con el \u00edndice \u00fanico de competitividad? \u00bfC\u00f3mo medimos por ejemplo la calidad de la educaci\u00f3n y sanidad p\u00fablicas? Sin duda deber\u00edamos tener en cuenta los resultados de pruebas como la de Pisa, el porcentaje de aprobados en la Selectividad, las listas de espera para intervenciones quir\u00fargicas, la esperanza de vida, etc. Pero, incluso teniendo todos esos datos en cuenta o, precisamente, por la abundancia de los mismos, \u00bfc\u00f3mo asignamos una cifra, un valor a cada uno de esos indicadores que, todos estamos convencidos, deben contribuir a determinar nuestro nivel de competitividad?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es por eso que el tema ocupa a expertos y es objeto de rigurosos estudios cuyos resultados son hoy f\u00e1cilmente accesibles. Pero no por eso las conclusiones son tan n\u00edtidas como las clasificaciones de la Liga. Con frecuencia se trata de estudios exhaustivos, que cruzan numerosos datos, los matizan, los relativizan, para al final proyectarlos en una f\u00f3rmula \u00faltima que da con el codiciado \u00edndice.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEl \u00edndice de competitividad global\u201d por ejemplo, es publicado anualmente por el Foro Econ\u00f3mico Mundial, Fundaci\u00f3n sin \u00e1nimo de lucro, con sede en Ginebra. En el \u00faltimo Espa\u00f1a ocupa el lugar 35 de los 148 pa\u00edses analizados, lo cual no est\u00e1 nada mal si se tiene en cuenta que dicho \u00edndice mide la capacidad de cada pa\u00eds para proveer de prosperidad a sus ciudadanos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Euskadi tenemos adem\u00e1s la certeza de que nuestra posici\u00f3n habr\u00eda sido mejor de haber sido analizados separadamente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, toda esta mara\u00f1a de datos no acaba de inspirar confianza. Paul Samuelson (1915-2009), Premio Nobel de Econom\u00eda 1970, y uno de los grandes h\u00e9roes del conocimiento y pensamiento del siglo XX, ya lo advirti\u00f3: Los economistas verdaderos no hablan de competitividad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La frase interpela. \u00bfQu\u00e9 quer\u00eda decir el genial e ir\u00f3nico Samuelson? \u00bfAcaso se refer\u00eda a que las cosas son mucho m\u00e1s complejas de lo que aparentan? \u00bfO, tal vez, que una foto instant\u00e1nea no puede de ning\u00fan modo describir una realidad que es din\u00e1mica, que necesita de una perspectiva hist\u00f3rica? \u00bfO se refer\u00eda a que el concepto de \u201ccompetividad\u201d es tan difuso que es imposible ponerle n\u00fameros, medirlo, por mucho que haya siempre alg\u00fan alquimista de la estad\u00edstica que se atreva a cocinar una f\u00f3rmula?<br \/>\nSea como fuere, la frase ayuda a abrir los ojos ante lo que es la realidad que los medios de comunicaci\u00f3n arrojan cada d\u00eda, y que nos trae de cabeza. En medio de la sobredosis de informaci\u00f3n que recibimos constantemente, recogen sin cesar las frecuentes apariciones p\u00fablicas de unos y otros gobernantes que anuncian nuevos planes estrat\u00e9gicos, nuevas inversiones, nuevas iniciativas y programas, nuevos objetivos macro, haciendo referencia siempre a la necesidad de mejorar la \u201ccompetividad\u201d. Con ello se traslada a la sociedad el mensaje de que estamos en buenas manos, de que hay quien se preocupa de nuestro futuro, lo cual, por otra parte, es necesario y de agradecer.<br \/>\nPero la reiteraci\u00f3n del mensaje no consigue disipar del todo nuestras dudas. M\u00e1s bien al contrario. Tal vez Samuelson advert\u00eda, como tantos otros grandes cient\u00edficos lo han hecho en el pasado, sobre la imposibilidad de aportar certezas sin el empleo de m\u00e9todos rigurosos de an\u00e1lisis y advert\u00eda sobre el peligro de intentarlo con el escurridizo y borroso concepto de la competitividad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otra parte, constatamos que en las encuestas sociol\u00f3gicas una gran mayor\u00eda de los ciudadanos temen al desempleo o, lo que es lo mismo, que el paro es una de sus principales preocupaciones, si no la mayor, aunque coyunturalmente puedan acechar otras amenazas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Parece pues que los ciudadanos, de manera casi inconsciente, unos saturados de informaci\u00f3n y otros pasando completamente de ella, han llegado casi un\u00e1nimemente a la conclusi\u00f3n de que nuestro \u00edndice de competitividad es y va a ser el inverso del porcentaje de paro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El tema da qu\u00e9 pensar pues, aceptada esta premisa, todo ser\u00e1 m\u00e1s f\u00e1cil. A menos paro m\u00e1s competitividad y prosperidad, y a m\u00e1s paro todo lo contrario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los ciudadanos han dado la raz\u00f3n a Samuelson y han marcado con claridad el camino a seguir, sin dejarse enredar en conceptos dif\u00edcilmente cuantificables, y no parece que haya tiempo que perder.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEl h\u00edgado es el diablo, castigu\u00e9moslo\u201d rezaba una pizarra en la entrada de un pub ingl\u00e9s. Cabr\u00eda pensar que basta con cambiar la palabra \u201cdiablo\u201d por la de \u201cparo\u201d para establecer lo que deber\u00eda ser el principal objetivo colectivo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero tampoco es as\u00ed de simple. No basta, no, con meter al paro en un saco de boxeo y golpear. El tema es m\u00e1s complejo pues la mejora de la competitividad pasa por un aumento de la productividad. Y se podr\u00eda alegar entonces que aumentar la productividad dejar\u00eda a m\u00e1s gente en el paro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es en esa encrucijada, en ese callej\u00f3n sin aparente salida, donde emerge la verdadera clave: La creatividad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si hemos perdido competitividad es porque se nos ha ido agotando la creatividad. El d\u00eda que la recuperemos todo volver\u00e1 a funcionar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1No era la competitividad sino la creatividad!<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.deia.com\/2014\/11\/21\/opinion\/columnistas\/matemanias\/competitividad-o-creatividad\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Art\u00edculo publicado en Deia, 21 de Noviembre de 2014<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cCompetitividad\u201d es una palabra que hasta hace unos a\u00f1os no figuraba en nuestro vocabulario cotidiano. <\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":1828,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[],"class_list":["post-1823","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-beyond-math"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1823","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1823"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1823\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":9153,"href":"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1823\/revisions\/9153"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1828"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1823"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1823"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1823"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}