{"id":2004,"date":"2015-04-17T08:39:16","date_gmt":"2015-04-17T07:39:16","guid":{"rendered":"\/enzuazua\/?p=2004"},"modified":"2022-03-21T07:29:35","modified_gmt":"2022-03-21T06:29:35","slug":"memoria-de-elefante-en-cuerpo-de-libelula","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/memoria-de-elefante-en-cuerpo-de-libelula\/","title":{"rendered":"Memoria de elefante en cuerpo de lib\u00e9lula"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">\u201cTiene memoria de elefante\u201d se suele decir de quien es capaz de recordar detalles que a los dem\u00e1s se nos escapan. Aunque a todos nos gustar\u00eda tener esa gran capacidad de recordar, la mayor\u00eda nos solemos tener que conformar con una memoria normalita y sobrevivir a los malos ratos que los involuntarios olvidos nos hacen pasar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hace poco, en el aeropuerto de Marrakech, vi un joven de origen asi\u00e1tico, postrado, atribulado, con su mochila como \u00fanica compa\u00f1\u00eda. Me explic\u00f3 que era Malasio y que hab\u00eda viajado con su novia, por toda Europa. Su \u00faltima etapa era Marrakech pero, habi\u00e9ndose acostumbrado a cruzar fronteras europeas sin que nadie les pidiera m\u00e1s que el pasaporte, olvid\u00f3 comprobar si Marruecos exig\u00eda visado. Para ellos no era evidente que las reglas de inmigraci\u00f3n tuviesen que cambiar por atravesar un estrecho de Gibraltar casi invisible en el mapamundi. Para animarlo le di la raz\u00f3n dici\u00e9ndole que, de hecho, si su destino hubiese sido Ceuta o Melilla, posiblemente, no habr\u00edan tenido ese problema, al tratarse de suelo europeo en continente africano. Su novia, con pasaporte de Hong Kong, s\u00ed que hab\u00eda podido pasar la frontera. Ahora les separaba una frontera casi invisible y una r\u00edgida legislaci\u00f3n vigente, no siempre del todo comprensible.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un peque\u00f1o olvido de consecuencias importantes, como ocurre con frecuencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Conviene pues recordar lo esencial, se tenga memoria de elefante o no. Recordar, memorizar, ayuda a poner un poco de orden en la vida, y viceversa, pues tambi\u00e9n el orden ayuda a recordar.<\/p>\n<p>A pesar de que la expresi\u00f3n est\u00e9 consolidada, no est\u00e1 claro, por parad\u00f3jico que pueda resultar, que los elefantes tengan \u201cmemoria de elefante\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todav\u00eda hoy la memoria del elefante, su inteligencia y otros aspectos de su comportamiento social, son objeto de estudio y debate cient\u00edfico. Lo que s\u00ed tienen, seguro, es un cerebro enorme, de unos cinco kilos de peso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La mayor\u00eda, que sabemos poco de este rey de los mam\u00edferos herb\u00edvoros, nos conformamos con considerar que es merecedor de cari\u00f1o y simpat\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En efecto, al ser peguntados, casi todos los ni\u00f1os mencionan al elefante entre sus animales preferidos. La profusa presencia del paquidermo en pel\u00edculas y dibujos animados ayuda a ello. El famoso Dumbo, que vivi\u00f3 el rid\u00edculo de unas orejas excesivas hasta que se dio cuenta de que estas le permit\u00edan volar o \u201cTantor\u201d, el elefante de Tarz\u00e1n, son algunos de los m\u00e1s conocidos. La danza de los elefantes del \u201cLibro de la Selva\u201d resulta tambi\u00e9n inolvidable, como lo es el elefante que se comi\u00f3 la boa del Principito.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tal es el \u00e9xito del noble y enorme animal que, cuando los grandes estudios de pel\u00edculas de animaci\u00f3n han abordado la historia natural, como en \u201cLa edad de hielo\u201d, han elegido tambi\u00e9n al ancestro del elefante, el mamut lanudo y desali\u00f1ado \u201cManny\u201d, como uno de sus protagonistas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Algunos de los ejemplares m\u00e1s singulares de carne y hueso han hecho tambi\u00e9n historia. \u201cJumbo\u201d, por ejemplo, que sirve para denominar pr\u00e1cticamente cualquier cosa que sea grande, ya sea cama, bocadillo o avi\u00f3n, fue el nombre de un ejemplar enorme, cazado en 1869 en Etiop\u00eda y que vivi\u00f3 cierto tiempo en el Zoo de Londres donde alcanz\u00f3 notoriedad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero a pesar del afecto que inspira, el elefante vive tiempos dif\u00edciles. Tanto en \u00c1frica como en Asia su h\u00e1bitat disminuye en favor de explotaciones agrarias intensivas, mientras que la caza furtiva continua. Cuesta creer que, a estas alturas, el sentido com\u00fan, la humanidad, el instinto de preservar el planeta, no se haya impuesto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed y todo, a pesar de nuestro irrespetuoso comportamiento hacia la naturaleza, los humanos nos identificamos con el elefante por muchas razones. Aunque son mucho m\u00e1s grandes, tienen miedo a los ratones, igual que nosotros. Reconocen a los de su manada tambi\u00e9n como nosotros reconocemos a los nuestros. Ellos braman como nosotros gritamos, ya sea de alegr\u00eda o de desesperaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero ellos tienen tambi\u00e9n capacidades de las que carecemos. Con sus patas perciben las vibraciones que, a baja frecuencia, se propagan por el suelo pudiendo as\u00ed \u201co\u00edr\u201d lo que ocurre a diez kil\u00f3metros de distancia. Y su \u00e1gil trompa, que sirve tambi\u00e9n de tobog\u00e1n a los ni\u00f1os que se puedan atrever a montar en el gigantesco animal, es uno de sus distintivos, junto con los colmillos, vestigios de eras remotas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero a pesar de las ostensibles diferencias, hay comportamientos que nos asemejan. Ver c\u00f3mo un elefante zarandea con su trompa a la cr\u00eda muerta en un \u00faltimo intento de retornarle vida, antes de resignarse, renunciar, y volver atr\u00e1s en el camino, es lo m\u00e1s parecido a la desesperaci\u00f3n que percibimos en televisi\u00f3n cuando una madre corre con su hijo ensangrentado en brazos, v\u00edctima de un bombardeo injusto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que realmente resulta dif\u00edcil de explicar y no dice nada a favor de nosotros los humanos, es por qu\u00e9 el dolor del elefante nos conmueve a veces m\u00e1s que el de otro miembro de nuestra propia especie.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La memoria del elefante es a\u00fan una inc\u00f3gnita y la nuestra, gran pero traviesa aliada, lo es tambi\u00e9n. En ella se ceban nuevas enfermedades como el Alzheimer, cada vez presente a m\u00e1s temprana edad. El diagn\u00f3stico precoz es la mejor arma para combatirlo pero no siempre f\u00e1cil: \u00bfcu\u00e1ndo esos peque\u00f1os olvidos cotidianos han de ser considerados s\u00edntomas de una posible patolog\u00eda neurol\u00f3gica?<\/p>\n<p>La memoria individual, grande o peque\u00f1a, adquiere forma en la colectiva y \u00e9sta se conforma como uni\u00f3n de todas ellas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los vascos somos de memoria furtiva. Nuestra lengua, el euskera, se pierde siempre en primera o segunda generaci\u00f3n fuera de nuestro territorio y, aunque parte de nuestra di\u00e1spora se mantiene cohesionada, la mayor\u00eda de los descendientes de vascos viven dispersos, con un recuerdo remoto y vago de sus or\u00edgenes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En estos a\u00f1os, los que a\u00fan vivimos aqu\u00ed, estamos ocupados en conformar una memoria clara del violento pasado que hemos protagonizado y vivido. El tema es objeto de debate, lejos del consenso. Ni siquiera hay unanimidad a la hora de definir la fecha de inicio de estas andanzas b\u00e9licas, que muchos identifican con la de la Guerra Civil y que otros datan mucho m\u00e1s tarde, cuando los hijos de algunos de los que la perdieron decidieron empu\u00f1ar de nuevo las armas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tal es la divergencia de puntos de vista que podr\u00eda incluso parecer que el sufrimiento pudiese ser muy distinto aqu\u00ed o all\u00ed, para unos y para otros cuando, posiblemente, lo que m\u00e1s nos une como humanos es precisamente el modo tan an\u00e1logo en el que la p\u00e9rdida de los nuestros nos desgarra, igual que al elefante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una sociedad debilitada tras tantos a\u00f1os de enfrentamientos, con un futuro incierto, con una demograf\u00eda a la baja, y una econom\u00eda fatigada, precisa acordar un espacio de memoria compartida, que habr\u00e1 de ser grande, demasiado grande tal vez, para un pueblo tan peque\u00f1o.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La dificultad reside en que el sufrimiento, aunque sea reconocido, compartido, no es un sentimiento plano que se distribuye por igual en toda la poblaci\u00f3n. Ser v\u00edctima es una experiencia individual, intransferible, que dif\u00edcilmente se cura, que s\u00f3lo puede compartirse realmente con los m\u00e1s cercanos, pues necesita del contacto f\u00edsico, del abrazo, del olor del salitre de las l\u00e1grimas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es por eso que es tan dif\u00edcil, casi imposible, buscar una expresi\u00f3n abstracta y simbolizar la memoria del sufrimiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La foto del sufrimiento no es el de una escultura de formas armoniosas, sino la de una multitud apavorada. Tal vez por eso el Gernika de Picasso se haya convertido en s\u00edmbolo universal del horror de la guerra. Ese gran lienzo lo representa en una superposici\u00f3n de apariencia desordenada de rostros desencajados..<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tal vez el Gernika siga siendo el mejor templo y s\u00edmbolo para albergar la memoria vasca, que necesitar\u00eda de un cerebro de elefante que no cabr\u00eda en nuestro diminuto cuerpo de lib\u00e9lula.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfEstar\u00e1 alg\u00fan d\u00eda entre nosotros?<\/p>\n<p>El art\u00edculo original publicado en Zazpika el 5 de Abril de 2015 puede leerse en este enlace: <a href=\"\/enzuazua\/wp-content\/uploads\/2015\/04\/Memoria-de-elefante-en-cuerpo-de-lib\u00e9lula.pdf\">Memoria de elefante en cuerpo de lib\u00e9lula<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cTiene memoria de elefante\u201d se suele decir de quien es capaz de recordar detalles que a los dem\u00e1s se nos escapan.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":2005,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[191,200,290,324,365],"class_list":["post-2004","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-beyond-math","tag-futuro","tag-gernika","tag-memoria","tag-pasado","tag-recuerdo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2004","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2004"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2004\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":9141,"href":"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2004\/revisions\/9141"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2005"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2004"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2004"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2004"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}