{"id":2985,"date":"2016-04-04T11:56:05","date_gmt":"2016-04-04T10:56:05","guid":{"rendered":"\/enzuazua\/?p=2985"},"modified":"2022-03-21T07:29:13","modified_gmt":"2022-03-21T06:29:13","slug":"el-ultimo-tren-de-koldo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/el-ultimo-tren-de-koldo\/","title":{"rendered":"El \u00faltimo tren de Koldo"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_2995\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"\/enzuazua\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/Tren-\u00c9ibar_1_2.jpg\"><img decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-2995\" class=\"size-medium wp-image-2995 lazyload\" data-src=\"\/enzuazua\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/Tren-\u00c9ibar_1_2-300x182.jpg\" alt=\"El tren a su paso por \u00c9ibar. 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Foto: http:\/\/historiastren.blogspot.com.es<\/p><\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Uno de los aspectos m\u00e1s duros de la vida del maquinista de tren es saberse siempre ante el riesgo de que alguien, en cualquier momento, elija las v\u00edas para acabar con su vida al paso del convoy.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Todos hemos o\u00eddo alguna vez la historia de quien fue atropellado por el tren. Y casi siempre se dice que fue de manera accidental. Rara vez se reconoce que la mayor\u00eda son suicidios.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Hace poco me toc\u00f3 no solo escuchar esa historia sino vivirla de cerca.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y es que, de entre los nuestros, de la cuadrilla de la infancia, fue Koldo quien hace unos meses acab\u00f3 as\u00ed sus d\u00edas, a los cincuenta y tantos. Un bombazo que nos pill\u00f3 cerca, muy cerca, y nos amput\u00f3 a un buen trozo de ganas de vivir y de confianza en el futuro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me enter\u00e9 del accidente estando fuera pero consegu\u00ed llegar a tiempo al sepelio. Fue su sobrina Maider, que todos ador\u00e1bamos desde ni\u00f1a y que ahora es una mujer m\u00e1s cabal que todos nosotros juntos, la que, al salir del cementerio, nos explic\u00f3 que Koldo hac\u00eda footing por el sendero junto a la v\u00eda cuando, accidentalmente, al paso del tren, cay\u00f3, siendo fatalmente atropellado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No reparamos en los detalles. No entend\u00edamos bien aquella nueva situaci\u00f3n. Para nosotros el pueblo estaba indisolublemente ligado a la cuadrilla que \u00faltimamente, en su n\u00facleo m\u00e1s duro y resiliente s\u00f3lo agrupaba a unos pocos, entre los que Koldo era el m\u00e1s fijo, y el que m\u00e1s elevaba el esp\u00edritu colectivo.<a href=\"\/enzuazua\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/cuadrilla_640f.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-2759 lazyload\" data-src=\"\/enzuazua\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/cuadrilla_640f-300x169.jpg\" alt=\"cuadrilla_640f\" width=\"300\" height=\"169\" data-srcset=\"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/cuadrilla_640f-300x169.jpg 300w, https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/cuadrilla_640f.jpg 640w\" data-sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 300px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 300\/169;\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Parte de la historia era veros\u00edmil pues Koldo acostumbraba, en efecto, a hacer footing y muchas veces lo hacia al borde de la v\u00eda del tren que tan bien conoc\u00edamos desde que, de ni\u00f1os, jug\u00e1bamos en el entorno del paso a nivel de Ardanza. A\u00fan as\u00ed no dejaba de ser extra\u00f1o que alguien tan trot\u00f3n como \u00e9l acabara involuntariamente bajo el tren.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero no era el momento de an\u00e1lisis exhaustivos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El rostro joven de Maider que nos contaba el fatal accidente qued\u00f3 grabado en mi memoria m\u00e1s que ning\u00fan otro detalle de aquella triste e infinitamente gris tarde. Con el tiempo, semanas m\u00e1s tarde, el recuerdo de su voz se hab\u00eda ya apagado y, hecho el luto, quedaba s\u00f3lo el intenso destello de sus ojos azules al narrarnos el accidente. Fue entonces que, ante la observaci\u00f3n del reflejo que su mirada hab\u00eda dejado en mi cerebro, entend\u00ed que nos hab\u00eda mentido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quedamos a tomar un caf\u00e9 y no tard\u00f3 en confesar que hab\u00eda sido una mentira piadosa. Ella sab\u00eda de nuestro afecto fraterno hacia su t\u00edo y en su d\u00eda no quiso atormentarnos con un pasaje que para ella misma resultaba incomprensible: Koldo no hab\u00eda dado ninguna se\u00f1al que permitiese imaginar tan tr\u00e1gico desenlace.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ella result\u00f3 ser la heredera de los \u00fanicos bienes de Koldo: su viejo coche y su piso, m\u00e1s viejo aun.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los \u00faltimos a\u00f1os, una vez que sus padres fallecieron, hab\u00eda vivido s\u00f3lo, siempre en la casa familiar, construida hace m\u00e1s de un siglo, con estructura de madera y escaleras de v\u00e9rtigo. Al quedar s\u00f3lo hizo una obra de reforma sencilla y la casa qued\u00f3 muy acogedora. Su balc\u00f3n era uno de esos pocos rincones privilegiados que el sol riega con generosidad en el pueblo. De vez en cuando organizaba una cena o qued\u00e1bamos a tomar caf\u00e9 all\u00ed y rememor\u00e1bamos viejos tiempos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Comentando con Imanol, el tercer mosquetero, decidimos pedir a Maider ir una tarde a casa de Koldo, a buscar alguna traza de la raz\u00f3n que le pudo empujar a su s\u00fabita y tr\u00e1gica decisi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ella acept\u00f3 de inmediato y de buen grado. Sab\u00eda que Koldo confiaba plenamente en nosotros y que no se trataba de fisgar, sino simplemente de intentar entender, empe\u00f1o que ella compart\u00eda plenamente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"\/enzuazua\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/Cajas_discos.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-3000 lazyload\" data-src=\"\/enzuazua\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/Cajas_discos-300x199.jpg\" alt=\"Cajas_discos\" width=\"300\" height=\"199\" data-srcset=\"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/Cajas_discos-300x199.jpg 300w, https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/Cajas_discos-768x509.jpg 768w, https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/Cajas_discos.jpg 800w\" data-sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 300px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 300\/199;\" \/><\/a>Pasamos all\u00ed toda la tarde. Escuchamos la m\u00fasica de siempre, en aquellos vinilos que Koldo conservaba como nadie. Nos hicimos caf\u00e9 del que \u00e9l gustaba, en su vieja cafetera italiana, que trajo orgulloso de su primer viaje a Roma d\u00e9cadas atr\u00e1s, para as\u00ed poder asegurar que era, efectivamente, italiana. Fumamos en el balc\u00f3n el paquete de tabaco que el dej\u00f3 a medio acabar. Repetimos sus chistes, intentamos imitar sus gestos, su voz socarrona. Casi estaba con nosotros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo en la casa luc\u00eda normal. Koldo no era un hombre de papeles ni de ordenadores. Tardamos poco en repasar la pila de documentos del sal\u00f3n. Facturas rutinarias y los an\u00e1lisis de Osakidetza igualmente rutinarios. Apenas unos pocos asteriscos, como correspond\u00eda a alguien de su edad que de vez en cuando, los s\u00e1bados, aunque cada vez menos, se permit\u00eda un exceso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No encontramos nada an\u00f3malo. Ninguna carta amenazante ni de despedida tr\u00e1gica. Ning\u00fan documento que delatara alguna enfermedad grave. Ning\u00fan rastro de deudas o cuentas pendientes. Encontramos exactamente lo que esper\u00e1bamos: normalidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nos conoc\u00edamos de toda la vida y est\u00e1bamos seguros de que entre nosotros no hab\u00eda espacio para los secretos, pues los pocos que Koldo pod\u00eda tener se desvanec\u00edan los s\u00e1bados por la noche al son de la tercera copa.<\/p>\n<div id=\"attachment_2990\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"\/enzuazua\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/Eibar-Martin-Dieterich.jpg\"><img decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-2990\" class=\"size-medium wp-image-2990 lazyload\" data-src=\"\/enzuazua\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/Eibar-Martin-Dieterich-300x200.jpg\" alt=\"Cruce de trenes en \u00c9ibar. foto: Martin Dieterich. http:\/\/www.spanishrailway.com \" width=\"300\" height=\"200\" data-srcset=\"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/Eibar-Martin-Dieterich-300x200.jpg 300w, https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/Eibar-Martin-Dieterich.jpg 668w\" data-sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 300px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 300\/200;\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-2990\" class=\"wp-caption-text\">Cruce de trenes en \u00c9ibar. foto: Martin Dieterich. http:\/\/www.spanishrailway.com<\/p><\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Koldo se despidi\u00f3 del mundo en el tren de media ma\u00f1ana que en los veranos, hace ya demasiado tiempo, cog\u00edamos para ir a Deba, a pasar el d\u00eda al borde del mar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si un elemento llamaba la atenci\u00f3n en el escuet\u00edsimo decorado de su casa era aquella foto en blanco y negro que en su d\u00eda Miren, que aqu\u00e9l d\u00eda nos acompa\u00f1aba, nos sac\u00f3 cuando el tren pasaba por Mendaro, y que a\u00fan preside el sal\u00f3n de su casa. En ella nos vemos a\u00fan m\u00e1s ni\u00f1os que hombres, llenos de pelo, con una sonrisa confiada, de oreja a oreja, muestra de que entonces no pod\u00edamos intuir las cicatrices que la vida va dejando a su paso, en cuerpo y alma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con el m\u00f3vil tomamos una foto del cuadro pues, a pesar del tiempo transcurrido, nunca hab\u00edamos encontrado ocasi\u00f3n de hacer copias de verdad, como es debido (biar dan moduan).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cerramos la casa llev\u00e1ndonos como \u00fanico elemento aquella foto de la foto en formato jpg. Nos fuimos serenos con la convicci\u00f3n de que Koldo no hab\u00eda actuado desde el sufrimiento sino desde la constataci\u00f3n y decisi\u00f3n serena de que su tiempo hab\u00eda acabado. Tal vez por eso eligi\u00f3 despedirse en el tren que hab\u00eda supuesto el nacimiento a la vida plena, en el m\u00e1ximo apogeo de una adolescencia que fue, sobre todo, infinitamente feliz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde entonces, en cada cena, debatimos ese final, como si al hacerlo pudi\u00e9ramos ocupar un poco el hueco que \u00e9l ha dejado. Pero no conseguimos ponernos de acuerdo, ni siquiera cada uno con nuestra propia conciencia.<a href=\"\/enzuazua\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/Tren-\u00c9ibar_2.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-2991 size-medium lazyload\" data-src=\"\/enzuazua\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/Tren-\u00c9ibar_2-300x225.jpg\" alt=\"Tren \u00c9ibar_2\" width=\"300\" height=\"225\" data-srcset=\"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/Tren-\u00c9ibar_2-300x225.jpg 300w, https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/Tren-\u00c9ibar_2.jpg 640w\" data-sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 300px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 300\/225;\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Respetamos el derecho de Koldo a decidir sobre su vida y entendemos que su decisi\u00f3n fue meditada, y no fruto de una mala noche. Pero no conseguimos entender por qu\u00e9 en su balance le sali\u00f3 \u201cmuerte\u201d. Sin duda, a estas alturas, la perspectiva futura era de cierta monoton\u00eda en lo cotidiano, pero la jubilaci\u00f3n que lo har\u00eda libre para disponer de su tiempo y viajar trotando, como le gustaba, no estaba tan lejos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nunca lo entenderemos del todo. Decidimos por tanto aceptar y respetar su decisi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero el haber aceptado su partida no significa que no le echemos terriblemente de menos. \u00c9l era indispensable, insustituible. Nadie como \u00e9l para revivir una fiesta que deca\u00eda, para contar un cuento a la vez tan inveros\u00edmil como sospechosamente y potencialmente real.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El recuerdo de algunos de los aspectos m\u00e1s singulares de su azarosa vida es ahora nuestro recurso para alargar la fiesta cuando decae.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Le tenemos cogido el truco. Cuando la mecha empieza a apagarse ponemos en el m\u00f3vil la canci\u00f3n \u201cZumarragako trena\u201d de Gatibu en su recuerdo y honor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cZumarragako trenan ganien hegaz noie, librea naz\u2026\u201d (Sobre el tren de Zumarraga voy volando, soy libre) dice.<br \/>\n\u201c\u2026trena behin bakarrik pasetan da, behin bakarrik bizixen.\u201d (\u2026el tren pasa una sola vez, solo se vive una vez).<\/p>\n<p><iframe data-src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/N1-62IiJS8g\" width=\"645\" height=\"450\" frameborder=\"0\" allowfullscreen=\"allowfullscreen\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" class=\"lazyload\" data-load-mode=\"1\"><\/iframe><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El texto original fue publicado el 3 de abril de 2016 en <strong>Zazpika<\/strong>, y puede leerse <a href=\"\/enzuazua\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/03_04_2016-El-%C3%BAltimo-tren-de-Koldo.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">en este enlace<\/a>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nunca lo entenderemos del todo. 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