{"id":344,"date":"2013-07-01T07:20:58","date_gmt":"2013-07-01T07:20:58","guid":{"rendered":"\/enzuazua\/?p=344"},"modified":"2022-03-21T07:29:58","modified_gmt":"2022-03-21T06:29:58","slug":"fluidoen-mekanikaren-erronkak-nontzagai-bcamen","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/fluidoen-mekanikaren-erronkak-nontzagai-bcamen\/","title":{"rendered":"Viscoso pero sabroso"},"content":{"rendered":"<p>Todos sabemos lo que es la viscosidad, distinguirla al experimentarla, aunque tal vez no sepamos definirla. La miel es m\u00e1s viscosa que la sangre, la sangre lo es m\u00e1s que el agua, y el agua m\u00e1s que el aire. Podemos nadar en el agua a poco que aprendamos, pero no podemos hacerlo ni en la miel ni en el aire. La miel es demasiado viscosa y de intentar nadar en ella acabar\u00edamos pegados y agotados como las pobres moscas que son atra\u00eddas por su dulzor. Tampoco podr\u00edamos nadar en el aire que no es lo bastante viscoso como para sustentarnos.<\/p>\n<p>La viscosidad tiene que ver con la cohesi\u00f3n de las part\u00edculas que conforman el fluido, ya sea l\u00edquido, como el agua, o gaseoso, como el aire. La viscosidad, el rozamiento entre sus mol\u00e9culas, su cohesi\u00f3n, hace que los fluidos se resistan a fluir, y los hace estables. Si no fuera por ella todo se deshar\u00eda de un simple soplido, del mismo modo que se apagan las velas del cumplea\u00f1os.<\/p>\n<p>Cohesi\u00f3n y viscosidad son conceptos que van m\u00e1s all\u00e1 de la F\u00edsica, de gran transcendencia tambi\u00e9n en el terreno de las Ciencias Sociales. De hecho, desde peque\u00f1os experimentamos la viscosidad en \u00e1mbitos muy diversos que van desde las relaciones humanas, de familia, el contacto f\u00edsico o la alimentaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En el \u00e1mbito de las relaciones humanas, sin ir m\u00e1s lejos, hay gente que se pasa de amable y cari\u00f1osa para ser pesada y pegajosa. El nivel de viscosidad de las personas puede a veces experimentarse y detectarse desde\u00a0 el saludo. Hay quien da la mano con vigor, afecto y energ\u00eda, intentando establecer un verdadero v\u00ednculo con su interlocutor. Pero hay tambi\u00e9n quien se limita a posar una mano casi inerte, viscosa, fr\u00eda, que es percibida como falta de inter\u00e9s, de pasi\u00f3n por ese encuentro o relaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La sociedad vasca ha sido tradicionalmente una sociedad cohesionada. El concepto de \u201ccuadrilla\u201d, ese grupo de amigos al que uno se une de ni\u00f1o y que le acompa\u00f1ar\u00e1 hasta el \u00faltimo funeral, es un buen ejemplo.<\/p>\n<p>Pero lo mismo que la cohesi\u00f3n de las part\u00edculas da consistencia a los materiales, la fatiga los da\u00f1a, hasta poder llegar a la fractura.<\/p>\n<p>Todos sabemos tambi\u00e9n lo que es la fractura: un cristal del coche fracturado por efecto de la colisi\u00f3n de una piedra, una grieta en la pared de casa, un hueso partido,\u2026<\/p>\n<p>Las sociedades, a pesar de presentar grandes dosis de cohesi\u00f3n, tambi\u00e9n pueden experimentar la fractura. Aqu\u00ed, durante muchos a\u00f1os, hemos experimentado la nuestra, hist\u00f3rica, profunda, traum\u00e1tica, que s\u00f3lo ahora, poco a poco, puede empezar a curar. Pero, del mismo modo que el hueso fracturado s\u00f3lo se puede soldar con el reposo y el tiempo, poniendo los dos extremos de la fractura uno al lado del otro, para que entre ambos cicatricen una nueva interfaz, tambi\u00e9n nosotros necesitaremos tiempo.<\/p>\n<p>Las familias son tambi\u00e9n un buen ejemplo de c\u00f3mo la fractura puede ser compatible con la cohesi\u00f3n. \u201cLos trapos sucios en casa\u201d se suele decir, aunque ese preconcepto muchas veces s\u00f3lo sirva para perpetuar grandes dosis de sufrimiento, tal y como los peri\u00f3dicos nos cuentan a diario.<\/p>\n<p>La viscosidad es un aspecto importante a cuidar tambi\u00e9n en la alimentaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La salsa del bacalao al pil-pil es posiblemente uno de nuestros mejores ejemplos: la viscosidad en estado puro convertida en delicia gastron\u00f3mica tradicional y distintiva de nuestra cocina ancestral.<\/p>\n<p>Hay quien no soporta la nata en la leche o los grumos en la sopa y ambos tienen que ver con ese exceso de viscosidad que, lejos de deleitar, puede llegar a incomodar. En la pel\u00edcula del Rey Le\u00f3n, Tim\u00f3n y Pumba ense\u00f1an con \u00e9xito a Simba a comer jugosos gusanos e insectos mientras exclaman \u201c\u00a1Viscoso pero sabroso!\u201d. Simba, reacio al principio, acaba sucumbiendo a los deliciosos encantos de la viscosidad.<\/p>\n<p>Pero no a todo el mundo le gustan los gusanos y los insectos, ni es siquiera capaz de probarlos, a pesar de ser una de las delicias que ofrece la cocina Mejicana. No s\u00e9 si es una cuesti\u00f3n meramente cultural y de educaci\u00f3n. Lo cierto es que aqu\u00ed nos costar\u00eda comer un perro asado como lo hacen en algunos pa\u00edses asi\u00e1ticos, lo mismo que a los musulmanes les sorprende que nosotros comamos cerdo. No digamos ya cuando se trata de la carne humana, tema tab\u00fa, al que situaciones extremas han empujado a veces al ser humano. Fue lo que ocurri\u00f3 con el \u00ab<i>Milagro de los Andes<\/i>\u00bb, aqu\u00e9l accidente de avi\u00f3n en la cordillera andina en 1972 que oblig\u00f3 a los supervivientes a la antropofagia como \u00fanica alternativa para la supervivencia.<\/p>\n<p>La viscosidad adem\u00e1s tiene memoria, es duradera, se nos pega a la piel que registra y guarda durante tiempo esa sensaci\u00f3n viscosa, tardando en desaparecer, del mismo modo que los acontecimientos m\u00e1s tr\u00e1gicos de nuestras vidas dejan cicatrices duraderas en nuestro cerebro y sistema cardiovascular.<\/p>\n<p>Es tambi\u00e9n esa memoria viscosa la que hace que los colchones viscoel\u00e1sticos modernos sean mucho m\u00e1s c\u00f3modos que los meramente el\u00e1sticos, de muelles tradicionales, en los que rebot\u00e1bamos seg\u00fan nos mov\u00edamos en la cama.<\/p>\n<p>La viscosidad tiene tambi\u00e9n mucho que ver con la sociedad tecnol\u00f3gica en que vivimos y la revoluci\u00f3n industrial que le antecedi\u00f3.<\/p>\n<p>Los aviones no podr\u00edan volar si no fuese por la viscosidad del aire que es insuficiente para que el humano vuele por sus propios medios pero que le permite hacerlo en ala delta, parapente, helic\u00f3ptero o avi\u00f3n. Es en la interacci\u00f3n del avi\u00f3n con el aire que fluye \u00a0en torno a \u00e9l cuando se produce la sustentaci\u00f3n que hace posible el vuelo.<\/p>\n<p>Es tambi\u00e9n la viscosidad la que asegura el funcionamiento de las m\u00e1quinas. Fue el genial Lord Maxwell &#8211; James Clerk Maxwell (Edinburgo, 1831\u00a0\u2013Cambridge, 1879), que conviene no confundir con el personaje ficticio de comic Maxwell Lord, hombre de negocios astuto y poderoso-, c\u00e9lebre por su teor\u00eda del electromagnetismo, quien en un trabajo pionero explic\u00f3 por qu\u00e9 algunos de los artilugios de la revoluci\u00f3n industrial, como el mecanismo de regulaci\u00f3n de bolas de la m\u00e1quina de vapor, no necesariamente funcionaba mejor al intentar fabricarlo m\u00e1s perfecto. \u00a0Hac\u00eda falta un cierto nivel de fricci\u00f3n, de viscosidad, de imperfecci\u00f3n, para asegurar su rendimiento regular. Es por eso que, a veces, nada m\u00e1s peligroso que un suelo perfectamente limpio para patinar.<\/p>\n<p>Necesitamos pues de la viscosidad pero no m\u00e1s all\u00e1 del umbral en el que perdamos la capacidad de fluir. En estos momentos de cambios y crisis, en los que debemos tomar tantas y tan importantes decisiones, conviene que colectivamente regulemos adecuadamente nuestro nivel viscosidad social, de modo que mantengamos la coherencia y la cohesi\u00f3n, sin que eso nos impida renovarnos, \u00a0avanzar y fluir con un modelo propio y din\u00e1mico. Ser\u00eda una pena caer en la autocomplacencia, en la primitiva gula de la sabrosa viscosidad excesiva, que podr\u00eda conducirnos a una sociedad con buenas infraestructuras, modernas ciudades y una naturaleza generosa pero con menos futuro.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Todos sabemos lo que es la viscosidad, distinguirla al experimentarla, aunque tal vez no sepamos definirla. La miel es m\u00e1s viscosa que la sangre, la sangre lo es m\u00e1s que el agua, y el agua m\u00e1s que el aire. Podemos nadar en el agua a poco que aprendamos, pero no podemos hacerlo ni en la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":293,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2],"tags":[],"class_list":["post-344","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-math-in-motion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/344","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=344"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/344\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":9193,"href":"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/344\/revisions\/9193"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-json\/wp\/v2\/media\/293"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=344"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=344"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=344"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}