{"id":5866,"date":"2018-09-02T16:45:24","date_gmt":"2018-09-02T15:45:24","guid":{"rendered":"\/enzuazua\/?p=5866"},"modified":"2022-03-21T07:28:25","modified_gmt":"2022-03-21T06:28:25","slug":"silencio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/silencio\/","title":{"rendered":"Silencio"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong><a href=\"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/enfermera-silencio-bueno.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-5867 size-medium lazyload\" data-src=\"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/enfermera-silencio-bueno-203x300.jpg\" alt=\"enfermera-silencio-bueno\" width=\"203\" height=\"300\" data-srcset=\"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/enfermera-silencio-bueno-203x300.jpg 203w, https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/enfermera-silencio-bueno.jpg 408w\" data-sizes=\"(max-width: 203px) 100vw, 203px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 203px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 203\/300;\" \/><\/a>El silencio social ha llegado para quedarse y tendremos que aprender a leer entre las l\u00edneas invisibles de los teclados de plasma pues, posiblemente sean el flujo de conexiones a Internet y el \u2018big data\u2019 de los sitios web los que nos digan qu\u00e9 es lo que realmente preocupa a los ciudadanos.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Silencio es la ausencia de sonido, de ruido. \u00bfExiste el silencio? Dif\u00edcil cuesti\u00f3n filos\u00f3fico-cient\u00edfica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estamos acostumbrados a escuchar con frecuencia la palabra \u201csilencio\u201d en un acto que es en s\u00ed contradictorio pues, pronunciarla para solicitarlo supone traicionar a su propio significado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se pide silencio cuando empieza la obra de teatro, en las competiciones deportivas que exigen de m\u00e1s concentraci\u00f3n, a los ni\u00f1os y j\u00f3venes en clase, a los visitantes en los hospitales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero lo que se reclama, en realidad, est\u00e1 lejos de ser un silencio absoluto, pues basta con un mero nivel de ruido m\u00e1s bajo, aceptable.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nunca hemos experimentado el verdadero silencio y posiblemente, ni siquiera exista. Y, de existir, en nuestra condici\u00f3n de meros humanos, nos resulta inalcanzable pues en esos raros momentos en los que podemos llegar a rozarlo, a presentirlo, nuestra propia respiraci\u00f3n, el latido de nuestro coraz\u00f3n, los mecanismos internos que aseguran la vida de nuestro organismo, irrumpen sutil pero irremediablemente ruidosos, deshaciendo el momento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se han escrito poemas, como los de <strong>Octavio Paz<\/strong>, o <strong>Neruda<\/strong>, doblemente, en <em>Silencio<\/em> y <em>Pido silencio<\/em>. Tambi\u00e9n se han entonado muchas canciones sobre el tema, que hablan del silencio como m\u00e1xima expresi\u00f3n de los tormentos de la vida.<\/p>\n<p><iframe data-src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/GW2O4SmslL4\" width=\"645\" height=\"415\" frameborder=\"0\" allowfullscreen=\"allowfullscreen\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" class=\"lazyload\" data-load-mode=\"1\"><\/iframe><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero, a pesar de ello, el silencio tambi\u00e9n representa una paz fugaz, que parece no existir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nuestra capacidad de o\u00edr se basa en el innato e inteligente mecanismo y sentido de la audici\u00f3n del que estamos dotados, como si de un aparato de radio natural embebido en nuestro organismo se tratase, que nos permite captar e interpretar los sonidos que nos llegan por todos lados, a trav\u00e9s del aire, en forma de ondas de presi\u00f3n, haciendo vibrar nuestros t\u00edmpanos, que nuestro sistema auditivo y cerebro traducen e interpretan. La voz o una simple palmada producen ese cambio de presi\u00f3n en el aire circundante, invisible, pero capaz de codificar el sonido, propag\u00e1ndose hasta que el oyente lo recibe y reinterpreta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esa capacidad de captar el sonido hace que el silencio, de existir, en el mejor de los casos, se trate de un evento extremadamente escurridizo e inalcanzable. S\u00f3lo el sordo tiene el privilegio de experimentar el silencio que a la mayor\u00eda se nos escapa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Basta observar el entorno para convencerse de lo quim\u00e9rica que resulta la b\u00fasqueda del silencio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los d\u00edas en la ciudad no dejan mucho lugar a dudas sobre su imposibilidad, llenas como est\u00e1n de emisores de todo tipo de ruidos y sonidos. Es imposible encontrar en ellas el mutismo, por mucho que uno lo procure en la soledad de la habitaci\u00f3n, o en el callej\u00f3n m\u00e1s oscuro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El silencio es, en efecto, incompatible con la ciudad, que s\u00f3lo puede funcionar llena de artilugios. Y no hay m\u00e1quina, por perfecta que sea, por bien engrasada que est\u00e9, que funcione sin emitir ruido. S\u00f3lo cuando se para desaparece por completo el sonido, dando paso al silencio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tan acostumbrados estamos al ruido que, en nuestro comportamiento convencional de humanos urbanos, el silencio, de hecho, incomoda. Cada espacio con menor nivel de decibelios es roto por alguien con su voz, por una llamada de tel\u00e9fono, o el motor de un coche o un taladro casero, ignorando que, como dijo Borges, \u201cno deber\u00edamos hablar si no podemos mejorar el silencio\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero si en la ciudad hay ruido, ocurre lo mismo cuando nos alejamos de la misma para refugiarnos en la naturaleza. All\u00ed es la vida la que se manifiesta y escucha. El sonido es de hecho la mejor prueba de la existencia de organismos vivos que p\u00edan, gru\u00f1en, relinchan o ladran. El silencio absoluto de lo vivo s\u00f3lo se produce tras su muerte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-5869 size-full lazyload\" data-src=\"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/naturaleza_muerta_1.jpg\" alt=\"naturaleza_muerta_1\" width=\"960\" height=\"540\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 960px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 960\/540;\">Pero incluso la naturaleza inerte es sonora. El mar, el viento, la lluvia o el granizo manifiestan su presencia tambi\u00e9n con sonido que viaja en el espacio, movi\u00e9ndolo. Por eso, la ausencia de sonido exigir\u00eda una absoluta quietud de cada part\u00edcula de aire, a todas luces imposible, como lo es la del mar, fusi\u00f3n de infinitas gotas de agua.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No podemos escapar del ruido y del sonido, que est\u00e1n en todas partes, incluso en nuestro propio interior.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El silencio no existe.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero ya que hemos de convivir con el sonido y el ruido, s\u00ed que podemos, en cierta medida, elegir la melod\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y en ese \u00e1mbito vamos mejorando, qu\u00e9 duda cabe. La tecnolog\u00eda avanza y lo hace, en particular, para ser m\u00e1s sigilosa. Los nuevos autom\u00f3viles el\u00e9ctricos son m\u00e1s silenciosos y emiten menos gases. Los teclados de los ordenadores han ido evolucionando y ahora son tambi\u00e9n mucho menos ruidosos. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1n aquellas m\u00e1quinas de escribir que sonaban como yunques, y que hasta hace un par de d\u00e9cadas eran indispensables en cualquier oficina?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La tecnolog\u00eda avanza hacia el silencio y casi todo hace menos ruido. Incluso, parad\u00f3jicamente, la propia comunicaci\u00f3n entre humanos es ahora mucho m\u00e1s silenciosa que anta\u00f1o. Cada vez hablamos menos en torno a la mesa, y m\u00e1s a trav\u00e9s de esas silenciosas pantallas t\u00e1ctiles que nos permiten comunicarnos remotamente. Y de este modo, con ese paulatino cambio en los modos comunicaci\u00f3n, nuestra sociedad se transforma aceleradamente de manera irreversible.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esa comunicaci\u00f3n silenciosa, de la que los j\u00f3venes son los m\u00e1ximos protagonistas, encierra intr\u00ednsecamente tambi\u00e9n un mensaje global, generacional, sumamente relevante desde el punto de vista sociol\u00f3gico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En efecto, el silencio colectivo, la ausencia de una expresi\u00f3n expl\u00edcita de inquietudes y proyectos que sin duda existen, hace entrever cierto desencanto, desconfianza y desilusi\u00f3n hacia el orden establecido. Al fin y al cabo, \u00bfpara qu\u00e9 contar los problemas y\/o proyectos a quien no le interesan, a quien no los puede entender ni compartir, a quien no desea contribuir? \u00bfPara qu\u00e9 proferir proclamas en la calle si el sistema democr\u00e1tico del que nos hemos dotado est\u00e1 ya tan consolidado y fatigado que s\u00f3lo cabe esperar a la pr\u00f3xima cita electoral y el consiguiente intercambio de carteras y responsables?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las meras estad\u00edsticas de la natalidad hacen que haya hoy menos j\u00f3venes en nuestras calles que hace dos o tres d\u00e9cadas. Los datos sobre el empleo, las perspectivas de crecimiento econ\u00f3mico tampoco son muy halag\u00fce\u00f1as para ellos que, conscientes, practican un ruidoso silencio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-5870 size-full lazyload\" data-src=\"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/silencio_mar_1.jpg\" alt=\"silencio_mar_1\" width=\"960\" height=\"720\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 960px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 960\/720;\">Nosotros no lo sabemos tal vez, inmersos como estamos en nuestro d\u00eda a d\u00eda de rutina segura. Pero ellos son conocedores de su situaci\u00f3n: han de formarse, pero tambi\u00e9n, posiblemente, forjarse un futuro profesional en un mercado y planeta global, con menos fronteras. Tal vez por eso hablen menos. \u00bfPara qu\u00e9 hacerlo con los de al lado si sus potenciales colaboradores, socios, vecinos y colegas residen a miles de kil\u00f3metros de distancia que ahora ya no es necesariamente el olvido, contrariamente a lo que dice el viejo bolero?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El silencio social ha llegado para quedarse y tendremos que aprender a leer entre las l\u00edneas invisibles de los teclados de plasma pues, posiblemente, en un futuro, aquella costumbre tan humana de expresar expl\u00edcitamente los sue\u00f1os y las reivindicaciones con sonoras palabras se inhiba a\u00fan m\u00e1s y sea el flujo de conexiones Internet y el big data de los sitios web los que nos digan qu\u00e9 es lo que realmente preocupa a los ciudadanos. A trav\u00e9s de esos millones, billones y trillones de mensajes silenciosos que pululan por la red, el mundo se transforma por dentro como un adolescente. Y Para cuando nos demos cuenta, habr\u00e1 cambiado tambi\u00e9n por completo su fisonom\u00eda exterior.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pit\u00e1goras lo dijo: \u201cEl silencio es la primera piedra del templo de la filosof\u00eda\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Posiblemente por eso sea a la vez la m\u00e1s inexpugnable.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El art\u00edculo original fue publicado el viernes, 3 de Agosto de 2018 en los diarios del Grupo Noticias y puede descargarse <strong><a href=\"http:\/\/m.noticiasdegipuzkoa.eus\/2018\/08\/03\/opinion\/tribuna-abierta\/silencio\">desde este enlace<\/a><\/strong>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Basta observar el entorno para convencerse de lo quim\u00e9rica que resulta la b\u00fasqueda del silencio.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":5869,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[5,388],"class_list":["post-5866","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-beyond-math","tag-ez","tag-silencio"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5866","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5866"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5866\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6941,"href":"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5866\/revisions\/6941"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5869"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5866"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5866"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5866"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}