{"id":635,"date":"2014-01-14T14:19:47","date_gmt":"2014-01-14T14:19:47","guid":{"rendered":"\/enzuazua\/?p=635"},"modified":"2022-03-21T07:29:57","modified_gmt":"2022-03-21T06:29:57","slug":"el-discurso-del-equilibrio-sostenible-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/el-discurso-del-equilibrio-sostenible-2\/","title":{"rendered":"El discurso del equilibrio sostenible"},"content":{"rendered":"<p><!--:en--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estamos acostumbrados a escuchar discursos. Discursos de gobernantes por Navidad o en las fiestas nacionales, del pregonero en las fiestas patronales, del galardonado en la gala de entrega de premios, ya sean art\u00edsticos, cient\u00edficos o de cualquier otra \u00edndole, de los sacerdotes en los sermones\u2026<br \/>\nTodos hemos escuchado muchos discursos pero rara vez se nos ha concedido la responsabilidad y oportunidad de pronunciar uno. E imagino que debe resultar muy dif\u00edcil construir uno nuevo y brillante. Han sido ya tantos los discursos escritos y pronunciados con otras palabras, en otras ocasiones, pero con frecuencia con ideas semejantes y m\u00e1s tino, que dif\u00edcilmente uno puede aportar o decir nada que no haya sido dicho, hacerlo de modo que tenga mayor impacto, m\u00e1s influencia que otros tantos previamente pronunciados.<br \/>\nLa intensidad de cada discurso, su valor, su efecto en quienes lo escuchan, su durabilidad, suele ser con frecuencia inversamente proporcional a su duraci\u00f3n y longitud pues, lo mismo que ocurre con un art\u00edculo de prensa, es m\u00e1s f\u00e1cil llenar una p\u00e1gina que escribir un solo p\u00e1rrafo, o hablar una hora que hacerlo s\u00f3lo durante cinco minutos, sin por ello renunciar a transmitir una idea, un principio, una constataci\u00f3n relevante, y hacerlo con las palabras justas, de manera que atraiga la atenci\u00f3n del lector, espectador u oyente, sin que en ning\u00fan momento desconecte del ponente, locutor o escribiente.<br \/>\nTal vez por eso, por esa necesidad intr\u00ednseca de abstracci\u00f3n y s\u00edntesis, algunos de los discursos m\u00e1s relevantes sean de naturaleza Matem\u00e1tica. Fue Pit\u00e1goras (570-495 aC), polifac\u00e9tico fil\u00f3sofo, m\u00fasico, matem\u00e1tico y astr\u00f3nomo, quien dijo que \u201cLa longitud de la hipotenusa es la ra\u00edz cuadrada de la suma de los cuadrados de los catetos\u201d. Y el breve discurso qued\u00f3 para siempre. Nada se puede entender, hacer o construir al margen de esa expresi\u00f3n breve e infinitamente acertada que describe la forma del universo en que nos movemos.<br \/>\nPero no son este tipo de discursos cient\u00edficos los que m\u00e1s nos suelen interesar ni los m\u00e1s frecuentes. Estos necesitan de demasiada atenci\u00f3n o incluso una formaci\u00f3n previa que los hace inaccesibles a la mayor\u00eda. Estamos acostumbrados a discursos f\u00e1ciles en los que baste escuchar para entender y captar lo esencial del mensaje, lo cual no garantiza sin embargo que poco m\u00e1s tarde lo recordemos, ni que, a\u00fan estando de acuerdo, estemos dispuestos a hacer ning\u00fan esfuerzo como consecuencia de la asunci\u00f3n de los principios que emanen del mismo.<br \/>\nLa mayor\u00eda de los discursos se dictan s\u00f3lo por protocolo y de f\u00e1ciles, superficiales y reiterativos que resultan, los oyentes suelen simplemente desconectar, cambiar de canal.<br \/>\nNadie que desee sorprendernos y acaparar nuestra atenci\u00f3n, y menos en esta era de las prisas, podr\u00e1 escapar al principio de que los grandes discursos son casi siempre breves.<br \/>\nEl 17 de Enero de 1961 Dwight David Eisenhower (1890-1969), trig\u00e9simo cuarto Presidente de los Estados Unidos de Am\u00e9rica en dos mandados sucesivos (1953-1961), el pa\u00eds m\u00e1s poderoso del planeta entonces y a\u00fan hoy, se dirige a sus compatriotas a tres d\u00edas de dejar la presidencia en manos de un joven electo John Fitzgerald Kennedy (1917-1963). Y lo hace en un discurso de apenas dos mil palabras que no ocupar\u00edan ni dos p\u00e1ginas de un diario.<br \/>\nEn \u00e9l se dirige a sus interlocutores con la expresi\u00f3n de \u201cconciudadanos\u201d en un gesto, ya de por s\u00ed, enormemente significativo. No hay protocolo que valga ni necesario. La \u00faltimas palabras de quien tuvo el orgullo y el honor de servir a su patria y pueblo desde el sill\u00f3n que concentraba la mayor responsabilidad y poder, pronunciadas en el momento de dejarlo definitivamente para que el siguiente lo ocupase, no exig\u00edan de otra f\u00f3rmula que no fuera esa: conciudadanos. Era en s\u00ed la expresi\u00f3n de que sus esfuerzos hab\u00edan sido orientados al servicio de su pa\u00eds, de sus pares. Quien antes que Presidente fuera comandante supremo de las tropas de los Aliados en la Segunda Guerra Mundial, habiendo organizado el desembarco de Normand\u00eda, entre otras muchas campa\u00f1as, se despidi\u00f3 dirigi\u00e9ndose a los suyos de esa sencilla manera.<br \/>\nY lo hizo en un discurso simple pero claro, en el que las ideas que deseaba donar en relevo a las siguientes generaciones, fruto de la experiencia de una vida de servicio tanto en la guerra como en la paz, sobresalieron con claridad.<br \/>\nAs\u00ed, advirti\u00f3 del gran peligro que podr\u00eda constituir una industria armament\u00edstica hiper-potente, que \u00e9l mismo contribuy\u00f3 a promover para defender su naci\u00f3n, pero que corr\u00eda el riesgo de convertirse en un nuevo agente, precursor de nuevos conflictos para retroalimentarse. No le faltaba raz\u00f3n.<br \/>\nHabl\u00f3 tambi\u00e9n del riesgo de que se estableciesen grandes desequilibrios entre las diferentes naciones y pa\u00edses del mundo, fruto de la preeminencia militar que entonces y ahora distingue a los EEUU entre todos los dem\u00e1s. Tampoco le falt\u00f3 raz\u00f3n en eso.<br \/>\nEn esas dos mil palabras el a\u00fan Presidente desgran\u00f3 un discurso dedicado a llamar la atenci\u00f3n sobre la necesidad de mantener el equilibrio.<br \/>\nEquilibrio es un concepto f\u00edsico, cient\u00edfico que, sin necesidad de conocer los detalles, todos entendemos. Todos somos capaces de apreciar el m\u00e9rito del casi imposible equilibrio del fun\u00e1mbulo o de detectar los signos del desequilibrio mental.<br \/>\nEisenhower se dirigi\u00f3 a sus conciudadanos llamando la atenci\u00f3n sobre el riesgo de \u201cvivir bajo el impulso de la inmediatez, del saqueo, por comodidad y conveniencia, dilapidando as\u00ed los preciosos recursos del ma\u00f1ana\u201d. Suena conocido, \u00bfverdad?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No deja de ser significativo que quien durante tantos a\u00f1os ostentara el m\u00e1ximo poder, se despidiese de \u00e9l advirtiendo sobre los riesgos que entra\u00f1a su concentraci\u00f3n y ejercicio en quienes no son capaces de proyectar una mirada estrat\u00e9gica, puesta en el futuro con generosidad.<br \/>\nEn el mismo discurso apela tambi\u00e9n a la investigaci\u00f3n, tanto b\u00e1sica como aplicada, como \u00fanica v\u00eda para mantener aquellos valores y hacerlo de manera segura y sostenible, erradicando por ejemplo, como subray\u00f3, los males que acechaban a la agricultura y que amenazaban el sustento de la poblaci\u00f3n en una d\u00e9cada que hab\u00eda dejado atr\u00e1s una primera mitad sangrienta del siglo XX, llena de holocaustos.<br \/>\nApel\u00f3 a la instituci\u00f3n de la Universidad, libre, como fuente inagotable de progreso y conocimiento.<br \/>\nFue un discurso del y para el equilibrio sostenible, en el que hizo tambi\u00e9n una llamada de atenci\u00f3n para que no se diese nada, absolutamente nada, por sentado, de manera permanente, continua. \u00bfAcaso el conformismo, la autocomplacencia que nos hace preferir la ausencia de cuestionamiento, no es uno de los mayores males que nos acechan a\u00fan hoy?<br \/>\nComo todo pol\u00edtico y hombre de poder tuvo sus momentos claros y tambi\u00e9n algunos m\u00e1s oscuros. As\u00ed, fue el primer presidente de los EEUU en visitar Espa\u00f1a en 1959 bajo la dictadura de Franco.<br \/>\nPero su \u00faltimo discurso surgi\u00f3 de otro plano, no del de la acci\u00f3n pol\u00edtica, siempre sometida a m\u00faltiples intereses, no siempre confesables, sino desde la comprensi\u00f3n de lo que eran y son algunos de los retos m\u00e1s relevantes de la humanidad, y algunas de las claves para sortearlos, adquiridas a trav\u00e9s del ejercicio del poder m\u00e1s absoluto, de haberse enfrentado a los mayores y m\u00e1s peligrosos fantasmas y amenazas: control de la industria armament\u00edstica, Universidad y Ciencia, esp\u00edritu cr\u00edtico, generosidad, mirada puesta en el largo plazo, preservaci\u00f3n de los recursos naturales,\u2026<br \/>\nViendo como estamos no puede decirse que hayamos hecho caso de aquel discurso. Muchos tenemos excusa y coartada. Los que nacimos en aquel mismo a\u00f1o, 1961, no tuvimos oportunidad de escucharlo con uso de raz\u00f3n. Pero a\u00fan estamos a tiempo de leerlo con atenci\u00f3n y asumir y poner en pr\u00e1ctica lo esencial de su mensaje.<br \/>\nLos grandes mensajes, muy de vez en cuando, llegan por el mar, en una botella, pero en la mayor\u00eda de las ocasiones vienen codificados en discursos breves pero hist\u00f3ricos, como este, que lo era de despedida pero que m\u00e1s de cincuenta a\u00f1os despu\u00e9s sigue plenamente vigente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/www.deia.com\/2013\/12\/31\/opinion\/columnistas\/matemanias\/el-discurso-del-equilibrio-sostenible\">Art\u00edculo publicado en Deia<\/a><\/p>\n<p><!--:--><!--:es--><\/p>\n<p><!--:--><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Estamos acostumbrados a escuchar discursos. 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