{"id":6636,"date":"2019-06-24T18:00:59","date_gmt":"2019-06-24T16:00:59","guid":{"rendered":"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/?p=6636"},"modified":"2022-03-21T07:28:22","modified_gmt":"2022-03-21T06:28:22","slug":"el-laberinto-de-cristal-verde","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/el-laberinto-de-cristal-verde\/","title":{"rendered":"El laberinto de cristal verde"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Nacieron en un entorno natural privilegiado. Sab\u00edan reconocer cada \u00e1rbol de sus verdes bosques y pod\u00edan pescar truchas salvajes con sus manos. Se comunicaban en su lengua ancestral, que conservaba todos los matices, al igual que el paisaje, por el que corr\u00edan y galopaban. Distingu\u00edan las mariposas, cada una por su nombre, forjado de modo que, al pronunciarlas, las vibraciones del sonido que emit\u00edan se sincronizasen con su aleteo; cada palabra con la especie a la que correspond\u00eda, y s\u00f3lo con ella.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-resized\"><img decoding=\"async\" data-src=\"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/Pagoeta_1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-6637 lazyload\" width=\"366\" height=\"488\" data-srcset=\"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/Pagoeta_1.jpg 273w, https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/Pagoeta_1-225x300.jpg 225w\" data-sizes=\"(max-width: 366px) 100vw, 366px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 366px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 366\/488;\" \/><figcaption>Bosque de Pagoeta<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Eran ingenua e infinitamente dichosos,\nen un tiempo en el que el reloj no marcaba las horas.<\/p>\n\n\n\n<p>Amados por sus progenitores,\nausentes algunos al haber perecido en una guerra civil injusta (traicionados\npor los m\u00e1s pr\u00f3ximos o abatidos en el frente), y carentes de informaci\u00f3n\nsuficiente, apenas eran conscientes de que viv\u00edan en un laberinto de paredes\nverdes de cristal, incapaces de leer en los ojos de los adultos, sus\nreferentes, las contradicciones que sus conciencias arrastraban.<\/p>\n\n\n\n<p>Su valle, su lengua, los suyos,\nla naturaleza, eran su patria, y en ella flu\u00edan con espontaneidad absoluta, sin\npercibir las profundas tensiones sociales que crec\u00edan en su entorno, como la\nmarea en un d\u00eda de aguas mansas, con el riesgo de inundarlo todo.<\/p>\n\n\n\n<p>Y, un d\u00eda, inesperadamente, la\ngran ola invisible rompi\u00f3 el dique, y de repente se encontraron sin ox\u00edgeno, teniendo\nque elegir entre la muerte y respirar el agua que cubr\u00eda sus cabezas.<\/p>\n\n\n\n<p>Nunca fueron conscientes del riesgo que entra\u00f1aba la ola, ni siquiera se percataron de su existencia, pues flotaban sobre ella, y solo la percibieron ya tarde, cuando el perfil alcanz\u00f3 el nivel cr\u00edtico de encrespamiento en el que rompe arrastr\u00e1ndolo todo.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-resized\"><img decoding=\"async\" data-src=\"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/Ola.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3528 lazyload\" width=\"395\" height=\"321\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 395px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 395\/321;\" \/><figcaption>Ola rompiendo<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Y ese d\u00eda sus cuerpos y corazones\nvigorosos se toparon prematura e inesperadamente con la verdad, la de los que\ntuvieron que irse para salvar el pellejo, la de los que traicionaron a su\ncultura y a los suyos para abrazar un bienestar usurpado, los que\ndesaparecieron en alg\u00fan pase\u00edllo no registrado, los que vinieron para sentarse\nc\u00f3modamente en un sill\u00f3n forjado durante siglos, inconscientes de su\nincalculable valor, cobardemente protegidos por una fuerza injusta y\ndesproporcionada, y los muchos que, a\u00fan siendo honestos, en su bonhom\u00eda eran\ndemasiado d\u00e9biles, &nbsp;incapaces de\nreaccionar.<\/p>\n\n\n\n<p><br>\nA\u00fan no sab\u00edan que ellos ser\u00edan protagonistas de la siguiente escena de esa obra\neterna llamada vida y que su papel estaba ya predeterminado, tr\u00e1gico para unos,\nheroico o ins\u00edpido para otros.<\/p>\n\n\n\n<p>Los vientos del cambio cruzaron simult\u00e1neamente\nlos Pirineos y el Ebro y se concentraron en aquel valle para arrastrarlos en un\ntornado que nadie podr\u00eda desactivar, que eligi\u00f3 pasar caprichosamente justo por\nlos lugares donde ellos correteaban sin malicia.<\/p>\n\n\n\n<p>La ingenuidad, la injusticia, la\npasi\u00f3n, les empuj\u00f3 a la militancia, a la clandestinidad, sin ser conscientes\nque en aquella guerra que se iba a librar no habr\u00eda reglas, ni l\u00edmites, que los\nc\u00f3digos de honor s\u00f3lo comprometen a quienes creen en ellos, y que el tama\u00f1o,\nfuerza y recursos del adversario predeterminan el desenlace final.<\/p>\n\n\n\n<p>Su romanticismo les hizo creer\nque tener una raz\u00f3n construida en base a una identidad cultural distintiva y\nuna ideolog\u00eda revolucionaria cultivada les hac\u00eda ser los favoritos para la\nvictoria, sin saber tal vez que en las guerras no hay ni jueces ni jurados ecu\u00e1nimes\nque dicten sentencia, sino meramente vencedores y vencidos.<\/p>\n\n\n\n<p>Su juventud, la elasticidad y\nfortaleza de sus cuerpos, en una edad en la que la muerte est\u00e1 en apariencia\ntan lejos que inspira un peligroso sentimiento de inmortalidad, imped\u00eda que\nfueran conscientes de su fragilidad, de hasta qu\u00e9 punto el humano es ef\u00edmero.<\/p>\n\n\n\n<p>En aqu\u00e9l entorno y momento en que\nel consenso era espont\u00e1neo y en apariencia pleno, olvidaron que cada humano es\ndistinto y que, incluso en la mayor sinton\u00eda, el nivel de compromiso de cada\nuno nunca es id\u00e9ntico. <\/p>\n\n\n\n<p>Ignoraron tambi\u00e9n que, salvo en\nGeometr\u00eda, no existen las superficies infinitamente lisas y que todas est\u00e1n\nmaculadas por la rugosidad y la fractura, a\u00fan de manera imperceptible. Sin\nsaberlo, tambi\u00e9n ellos estaban llenos de contradicciones y dudas, las mismas\nque hab\u00edan respirado en el valle y que un d\u00eda turbaron a sus padres y madres,\npero renovadas, adaptadas a su generaci\u00f3n como la u\u00f1a a la carne. <\/p>\n\n\n\n<p>Y surgi\u00f3 la traici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" width=\"800\" height=\"600\" data-src=\"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/el_beso_de_judas_Giotto.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-6638 lazyload\" data-srcset=\"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/el_beso_de_judas_Giotto.jpg 800w, https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/el_beso_de_judas_Giotto-300x225.jpg 300w, https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/el_beso_de_judas_Giotto-768x576.jpg 768w\" data-sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 800px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 800\/600;\" \/><figcaption>El beso de Judas. Giotto<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>\u00a1Cu\u00e1nto m\u00e1s f\u00e1cil es ganar r\u00e1pido\nindividual y tramposamente, rompiendo el c\u00f3digo de la lealtad, que esforzarse colectivamente\nen una causa justa e improbable!<\/p>\n\n\n\n<p>El s\u00edndrome del pueblo peque\u00f1o\nhizo el resto, bast\u00f3 una pintada injuriosa, poniendo en duda la lealtad de\nquien lo era m\u00e1s que nadie.<\/p>\n\n\n\n<p>Cayendo al vac\u00edo que conduce\nhasta el infierno mental y emocional, record\u00f3 a su t\u00edo, un sobreviviente, entre\nvaliente y afortunado, de un naufragio colectivo, que a\u00f1os antes tuvo la osad\u00eda\nde darse y forjarse una segunda oportunidad, en un lugar remoto, al que se llev\u00f3\nlos mejores recuerdos del valle, piedra a piedra.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9l lo acogi\u00f3 con amor paterno.<\/p>\n\n\n\n<p>Y all\u00ed muri\u00f3, demasiado pronto, en\nel mejor momento de su vida, prematuramente, el joven que pescaba truchas con\nlas manos, el conocedor de los nombres de todas las mariposas, seg\u00fan le hab\u00eda\ncorrespondido en el boleto que al nacer le hab\u00eda tocado en la t\u00f3mbola de la\nvida, en una papeleta que ni siquiera hab\u00eda comprado.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero le fue concedida la suerte\nde tener tiempo de escribir su historia, la mitad que \u00e9l conoc\u00eda, y que el mejor\namigo que lo traicion\u00f3 de manera irreversible y definitiva tuviera la osad\u00eda de\nir a contarle la mitad que le faltaba.<\/p>\n\n\n\n<p>Al final de la proyecci\u00f3n de la pel\u00edcula\ntodos los espectadores quedamos en silencio. Muchos, si no todos, hab\u00edan sido tambi\u00e9n\nhijos de un acordeonista, de un fresador, de un empresario, de una modista,\nmaestra o ama de casa, al igual que sus amigos de la cuadrilla de la infancia, como\nlos protagonistas del filme. Todos pudimos revivir el <em>flash back<\/em> de nuestras propias vidas en la pantalla trasera de\nnuestra memoria, todas ellas historias paralelas a la que la pel\u00edcula acababa\nde proyectar en 95 deliciosos minutos. <\/p>\n\n\n\n<p>Las pupilas de los asistentes a la proyecci\u00f3n brillaban al leer los t\u00edtulos de cr\u00e9dito, como las de los gatos en la noche, mezcla de melancol\u00eda y de esperanza, pues, mientras haya quien escriba obras como <em>\u201cSoinujolearen semea\u201d<\/em> (El hijo del acordeonista) (<strong>Bernardo Atxaga<\/strong>, 2003), y quien sea capaz de llevarlas al cine con delicadeza y maestr\u00eda (<strong>Fernando Bernu\u00e9s<\/strong>, 2018), hay esperanza para una cultura que se adentra en el torbellino de la globalizaci\u00f3n, replicando una y otra vez la misma historia en tiempo real.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" width=\"700\" height=\"1000\" data-src=\"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/el_hijo_del_acordeonista_soinujolearen_semea.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-6639 lazyload\" data-srcset=\"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/el_hijo_del_acordeonista_soinujolearen_semea.jpg 700w, https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/el_hijo_del_acordeonista_soinujolearen_semea-210x300.jpg 210w\" data-sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 700px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 700\/1000;\" \/><figcaption>Cartel promocional de la pel\u00edcula &#8220;El Hijo del Acordeonista&#8221;<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Hoy somos testigos pasivos en\ndirecto, a trav\u00e9s de las redes sociales, sin que sepamos reaccionar, como si\nnuestras rodillas no fueran capaces de reflejar el repicar del martillo que\npercute nuestro menisco.<\/p>\n\n\n\n<p>Ellos fueron los protagonistas\ninadvertidos de una vivencia \u00fanica, en un laberinto de paredes de cristal verde\npor el que todos transitamos sin saberlo, sin nunca entender del todo que cada\npaso dado no tiene vuelta atr\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>En \u00e9l seguimos. Corresponde ahora\na las nuevas generaciones seguir haciendo camino, y a nosotros explicarles lo\nque aprendimos: que la vida es un libro en blanco, para ser escrito, pero\nembebido en una urna que constituye un laberinto de paredes verdes de cristal.<\/p>\n\n\n\n<p>Como describe la pel\u00edcula, no hay\nraz\u00f3n ni excusa para el pesimismo, pues incluso lejos del valle, hay siempre un\nrefugio, donde se puede ser casi igualmente feliz, adonde uno se pueda llevar\nlos recuerdos y los nombres de las mariposas, que entienden todas las lenguas, que\npueden escribirse en un papel, y ser guardadas en cajas de cerilla, para ense\u00f1\u00e1rselas\na los ni\u00f1os. <\/p>\n\n\n\n<p>Y al refugio llegar\u00e1 siempre,\naunque sea en el \u00faltimo momento, o un poco m\u00e1s tarde, el mejor amigo, para\nescribir como nadie m\u00e1s podr\u00eda hacerlo, el epitafio m\u00e1s acertado, para que\ndespu\u00e9s, los m\u00e1s allegados celebren la ausencia sin poder dimensionar su verdadero\ny eterno significado, para seguir caminando por el laberinto, con esa pizca de\ninconsciencia que es indispensable para hacerlo sin ser v\u00edctima del desaliento.<\/p>\n\n\n\n<p>El art\u00edculo original fue publicado en el semanario <strong>Zazpika<\/strong> el 09\/06\/2019 y puede ser descargado <strong><a href=\"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/pz22_iri_02_190609.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\" aria-label=\"en PDF desde este enlace (abre en una nueva pesta\u00f1a)\">en PDF desde este enlace<\/a><\/strong>. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las lenguas pueden escribirse en un papel, y ser guardadas en cajas de cerillas, para ense\u00f1\u00e1rselas a los ni\u00f1os. <\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":6644,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[494,492,493,432],"class_list":["post-6636","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-beyond-math","tag-atxaga","tag-bernues","tag-traicion","tag-vida"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6636","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6636"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6636\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6645,"href":"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6636\/revisions\/6645"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6644"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6636"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6636"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6636"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}