{"id":8732,"date":"2020-11-15T12:35:17","date_gmt":"2020-11-15T11:35:17","guid":{"rendered":"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/?p=8732"},"modified":"2022-03-21T07:27:56","modified_gmt":"2022-03-21T06:27:56","slug":"transicion-ideologica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/transicion-ideologica\/","title":{"rendered":"Transici\u00f3n ideol\u00f3gica"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Hay quien escribe con la esperanza de ser le\u00eddo y, de hecho, atrae exitosamente la atenci\u00f3n de numerosos lectores. Muchos lo hacemos sin embargo como un mero ejercicio intelectual, una suerte de terapia mental. Ordenar ideas nos obliga a ser un poco m\u00e1s coherentes y, estar de acuerdo con uno mismo no es poco.<\/strong><\/p>\n<p>Sin embargo, escribir no es una actividad inocua. Del mismo modo que el ejercicio f\u00edsico m\u00e1s simple, como el trotar o las flexiones, nos ponen r\u00e1pidamente en alerta sobre las limitaciones de nuestro cuerpo, demasiado acostumbrado a la vida sedentaria, el de reflexionar para escribir pone de relieve nuestras propias contradicciones.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-8738 alignleft lazyload\" data-src=\"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/atico-de-los-cuadros_3.jpg\" alt=\"\" width=\"582\" height=\"475\" data-srcset=\"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/atico-de-los-cuadros_3.jpg 1423w, https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/atico-de-los-cuadros_3-300x245.jpg 300w, https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/atico-de-los-cuadros_3-1024x836.jpg 1024w, https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/atico-de-los-cuadros_3-768x627.jpg 768w\" data-sizes=\"(max-width: 582px) 100vw, 582px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 582px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 582\/475;\" \/>Es algo parecido a lo que ocurre al ordenar el viejo trastero. Hay cosas de importancia y vigencia clara que f\u00e1cilmente encuentran su lugar tras la limpia. Otras muchas sin embargo parecen sobrar, pero dudamos al desprendernos de ellas por el simple hecho de que nos pertenecen y que en alg\u00fan momento tuvieron un papel en nuestras vidas.<\/p>\n<p>Al escribir ocurre un poco lo mismo. \u00bfQu\u00e9 hacemos con todas esas experiencias, recuerdos, opiniones, que no encajan, ahora ya, a toro pasado, en el relato global presente? \u00bfLos omitimos, los ocultamos dej\u00e1ndolos en el fondo del trastero de nuestra memoria cerebral, de modo que no entorpezcan nuestro discurso, aunque ocupen un espacio que realmente necesitamos para contenidos m\u00e1s nuevos, m\u00e1s \u00fatiles, m\u00e1s compatibles con la realidad actual? \u00bfO tal vez deber\u00edamos hacer un esfuerzo adicional, alambicar nuestro pensamiento y su reflejo escrito, de modo que tanto lo viejo como lo nuevo tenga cabida, aun a riesgo de poner de manifiesto las grietas de nuestro razonamiento y mensaje?<\/p>\n<p>A medida que transcurren los a\u00f1os, resulta cada vez m\u00e1s dif\u00edcil enfrentarse al reto de la escritura sin que las sombras en el pensamiento no queden en evidencia, como las arrugas de la piel.<\/p>\n<p>Hay un momento en la vida en el que uno ya apenas cambia como individuo, pero lo hace como miembro de una sociedad que, en la interacci\u00f3n, adopta formas de contornos definidos y porosos que se mueven sociol\u00f3gicamente, al igual que se traslada el caracol, perezosa pero obstinadamente, dejando una estela visible. La traza del sendero colectivo recorrido se percibe m\u00e1s n\u00edtidamente desde una atalaya distante. Y, la contemplaci\u00f3n y an\u00e1lisis de ese sutil movimiento y su direccionamiento es lo que motiva mucho de lo que se escribe.<\/p>\n<p>Hoy es dif\u00edcil no percibir un direccionamiento un tanto err\u00e1tico, fruto del empuje de fuerzas contradictorias, arrastrados como plumas por el flujo de la globalizaci\u00f3n, y c\u00f3mo no, por la reciente pandemia, que ha hecho que, crey\u00e9ndonos mod\u00e9licos, nos hayamos convertido en los campeones del contagio. \u00bfAcaso no da qu\u00e9 pensar?<\/p>\n<p>En el plano individual, es sobre todo al moverse de una vida a otra cuando el contenido del trastero de la memoria sale a la luz. \u00bfCon qu\u00e9 nos quedamos? \u00bfQu\u00e9 nos llevamos? Lo m\u00e1s dif\u00edcil es tal vez decidir qu\u00e9 hacer con todo aquello en lo que cre\u00edmos y que result\u00f3 falso o, al menos, no del todo cierto. \u00bfReconocemos simplemente que fue un error creer y luchar en y por ello? Eso presupone aceptar que uno dedic\u00f3 in\u00fatilmente buena parte de su vida a causas perdidas de antemano. \u00bfO tal vez el hecho de constatar esas contradicciones e incompatibilidades entre teor\u00eda y praxis sea valioso en s\u00ed mismo?<\/p>\n<p>Cada humano es diferente y tiene distintas estrategias para abordar estas cuestiones, conscientes unas, inconscientes la mayor\u00eda de ellas.<\/p>\n<p><strong>En la mente del matem\u00e1tico no cabe lo que no es coherente. Y, en la b\u00fasqueda de la teor\u00eda m\u00e1s refinada, cada elemento debe ocupar el lugar que le corresponde en un razonamiento que gana profundidad y relevancia a medida que se simplifica. Cada vez que escribimos, el ejercicio resulta pues m\u00e1s exigente. Los elementos que se ven innecesarios, irrelevantes, potenciales portadores de confusi\u00f3n, han de ser eliminados para hacer emerger en nuestra mente los \u201cochomiles\u201d del conocimiento y de nuestra opini\u00f3n que constituyen el esqueleto de nuestro pensamiento, de lo que somos, de c\u00f3mo nos movemos por el mundo, es un ejercicio dif\u00edcil y apasionante.<\/strong><\/p>\n<p>Al escribir se proyecta lo aprendido de la energ\u00eda que se libera en el choque de la ideolog\u00eda con la realidad que, lejos de ser una carga negativa, puede constituir el potencial para abordar retos futuros, tanto para uno mismo como para los dem\u00e1s. \u00a0Al fin y al cabo, en la vida, como en las nuevas tecnolog\u00edas, cada vez m\u00e1s inteligentes, el reto consiste en conservar al m\u00e1ximo la energ\u00eda que podemos acumular, preserv\u00e1ndola para cuando sea necesaria, utiliz\u00e1ndola cuando sea preciso, aunque previamente debamos transformarla.<\/p>\n<p>Si, cuando nos planteamos la sociedad del futuro, la \u201ctransici\u00f3n energ\u00e9tica\u201d emerge como uno de los quehaceres cruciales, un an\u00e1lisis sosegado de todo lo que guarda nuestra memoria puede ser una contribuci\u00f3n \u00fatil para la transici\u00f3n ideol\u00f3gica, de uno mismo y\/o de terceros.<\/p>\n<div id=\"attachment_8734\" style=\"width: 592px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-8734\" class=\"wp-image-8734 lazyload\" data-src=\"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/Berruguete_30.jpg\" alt=\"\" width=\"582\" height=\"561\" data-srcset=\"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/Berruguete_30.jpg 594w, https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/Berruguete_30-300x289.jpg 300w\" data-sizes=\"(max-width: 582px) 100vw, 582px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 582px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 582\/561;\" \/><p id=\"caption-attachment-8734\" class=\"wp-caption-text\">Pedro Gonz\u00e1lez Berruguete. \u201cLa prueba del fuego o Santo Domingo y los albigenses\u201d (1493-1499. \u00d3leo sobre tabla. Museo del Prado<\/p><\/div>\n<p>Leyendo la prensa y a quienes narran y reflexionan sobre nuestro presente, interpret\u00e1ndolo, proyect\u00e1ndolo y reflej\u00e1ndolo en el pasado, intentando bosquejar el futuro, con frecuencia nos encontramos con quienes resuelven el dilema de la contradicci\u00f3n cambiando radicalmente de opini\u00f3n, de ideolog\u00eda, o incluso de religi\u00f3n. Y los resultados son bastante conocidos. De ah\u00ed la expresi\u00f3n latina \u201c<em>Odium theologicum\u201d,<\/em> el odio o el furor de los conversos, aplicable no s\u00f3lo en el \u00e1mbito de la teolog\u00eda.<\/p>\n<p>Quienes optan por esa v\u00eda tal vez vac\u00edan por completo su trastero mental o, quiz\u00e1s, conserv\u00e1ndolo todo intacto, consiguen darle la vuelta, construyendo con esos mismos mimbres de pensamiento un nuevo relato personal interior en que cada elemento tiene un significado opuesto, y a la vez completamente coherente con la nueva teor\u00eda. Debe tratarse de una tarea ingente. Pero a la vista est\u00e1 que para algunos es posible. Las tertulias de los medios de comunicaci\u00f3n est\u00e1n llenas de mentes eruditas que han conseguido hacerlo.<\/p>\n<p>A la vista de la trayectoria de los que han completado con \u00e9xito ese ejercicio de transmutaci\u00f3n ideol\u00f3gica da la impresi\u00f3n de que es m\u00e1s f\u00e1cil hacerlo en un determinado sentido y no sin embargo en el inverso. En efecto, en la mayor\u00eda de los casos se trata de personas que, habiendo sido firmes militantes izquierdistas en juventud, poco a poco, o repentinamente, en un movimiento pendular, van encontrando acomodo ideol\u00f3gico en el otro extremo.<\/p>\n<p>Es posible que haya razones biol\u00f3gicas y sociol\u00f3gicas para que \u00e9ste sea el direccionamiento habitual de la transici\u00f3n ideol\u00f3gica pues, a medida que crecemos en edad, apreciamos m\u00e1s la comodidad forjada a lo largo de la vida, soportamos peor estar en contradicci\u00f3n con nuestro entorno y nos interesamos m\u00e1s por preservar los valores en los que crecimos.<\/p>\n<p>No es esa sin embargo la \u00fanica conclusi\u00f3n posible de ese proceso de autoevaluaci\u00f3n y transformaci\u00f3n. Son tambi\u00e9n muchos los que, con el tiempo, van descubriendo que, en grandes l\u00edneas, siempre estuvieron en lo cierto, aunque eso s\u00f3lo sea reconocido y compartido por unos pocos, y a pesar de que sus esfuerzos solo hayan fructificado un peque\u00f1o porcentaje de lo que podr\u00edan haberlo hecho.<\/p>\n<p>La superficie del Planeta Tierra est\u00e1 ocupada por una poblaci\u00f3n de humanos que pronto alcanzar\u00e1 la cifra de ocho mil millones, el doble de los que \u00e9ramos cuando \u00edbamos a la escuela. Cada uno de nosotros, que seguimos siendo los mismos, somos pues doblemente peque\u00f1os. Es pues inevitable que, incluso habiendo alcanzado una transici\u00f3n ideol\u00f3gica razonablemente consistente, sin haber necesitado para ello voltear al rev\u00e9s las cartas del pasado, nuestra capacidad de transformar el entorno sea cada vez menor.<\/p>\n<p>Algunos siempre pensamos que un pa\u00eds se construye a trav\u00e9s de la cultura, el trabajo y civismo. Posiblemente fuese y sea verdad. Es tambi\u00e9n posible incluso que los pa\u00edses que hoy mejor se enfrentan al dichoso virus sean los que m\u00e1s compart\u00edan esa visi\u00f3n. No es nuestro caso.<\/p>\n<p>Tal vez en el fondo no necesitemos renunciar a lo que pensamos sino aceptar que, probablemente, fuese lo acertado en otro lugar, en otro tiempo. Es una manera de consumar la transici\u00f3n ideol\u00f3gica sin quemar todo aquello en lo que cre\u00edmos. Posiblemente un mero truco mental para seguir adelante.<\/p>\n<p>Una cosa es sin duda cierta <em>\u201c<\/em><em>Izan zirelako gara, garelako izango dira<\/em><em>\u201d<\/em> (porque fueron somos, y porque somos ser\u00e1n\u201d), aunque solo sea porque la Naturaleza se organiz\u00f3 sobre esa premisa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El art\u00edculo original fue publicado en el diario DEIA el 6 de noviembre de 2020 y puede leerse <a href=\"https:\/\/www.deia.eus\/opinion\/tribuna-abierta\/2020\/11\/06\/transicion-ideologica\/1076687.html\"><strong>en este enlace<\/strong><\/a>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tal vez en el fondo no necesitemos renunciar a lo que pensamos sino aceptar que, probablemente, fuese lo acertado en otro lugar, en otro tiempo.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":8736,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[631,630,346,629],"class_list":["post-8732","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-beyond-math","tag-cambio","tag-ideologia","tag-politica","tag-transicion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8732","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8732"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8732\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8740,"href":"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8732\/revisions\/8740"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-json\/wp\/v2\/media\/8736"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8732"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8732"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cmc.deusto.eus\/enzuazua\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8732"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}