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Vasta ya !

¡Vasta ya! rezaba la pancarta colgada en el balcón de un edificio construido en los años setenta para familias de clase trabajadora. La notoria falta de ortografía hacía la protesta más desgarradora. Eran momentos de indignación, incluso en aquellos pueblos de la sierra madrileña que con frecuencia votaban y votan mayoritariamente a la derecha.

El pasado no se puede repetir

Aunque había nacido en la miseria, lo hizo dotado de una extraordinaria inteligencia y fortaleza. Desde niño incubó una clara voluntad de forjarse un futuro mejor. Y supo aprovechar la oportunidad inesperada que le proporcionó en su adolescencia el haber salvado del naufragio a un velero comandado por un viejo, rico y borracho que, en agradecimiento, lo adoptó y educó, añadiendo el refinamiento y la elegancia a su talento natural.

La generación del “tres en uno”

Los nacidos en el 1961 tenemos entre 50 y 51 años. Somos la generación del “tres en uno”. No es una denominación muy original, en efecto, ya utilizada para el clásico spray lubricante de uso doméstico para desbloquear y engrasar todo tipo de artilugio oxidado. Por el “tres en uno” me refiero a que somos la generación de transición entre tres realidades muy distintas, testigos de excepción.

Réplicas

Tenemos la fortuna de vivir en un rincón del planeta en el que la naturaleza es generosa y serena. Son escasas las catástrofes naturales a las que hemos tenido que hacer frente y éstas son más parte de un anecdotario para contar que una realidad acuciante que nos deba preocupar. Huracanes, tornados, tsunamis y terremotos son fenómenos naturales de los que hemos aprendido por lo acontecido en territorios remotos, en libros y en películas.